Crónica IM Vitoria – Haciendo visible lo invisible

Por Arbe Martinez:

CRONICA TRIATHLON VITORIA LD 2015 – Esta vez si que si!

Sin duda, este Ironman empezó un segundo después de haber acabado mi primer Ironman en octubre del año pasado en Barcelona. Había acabado, si! Pero no como me gusta, tenía una espinita clavada… Soy un amante del deporte, soy luchador, soy ambicioso, competidor nato y un cabezón de cojones. Creo que culpa de esto la tienen los genes Martínez…

Una vez tomado el tiempo de relax y descanso pertinentes, me puse manos a la obra. La tendinitis rotuleana y cintilla de la pierna derecha que me habían hecho pasar un calvario en el Ironman de Barcelona había que solucionarlas, así que lo primero que hice fue realizarme los dos estudios pertinentes, el estudio de pisada y el estudio biomecánico de las dos bicicletas, no era normal que acabara tocado todos los entrenamientos intensos o largos.

En este punto de la crónica, quiero agradecer el trato, la profesionalidad y el gran trabajo de la Clínica Peu-Sport de Badalona y de Velofit, mil gracias Jordi y mil gracias Emi! Desde que os visité, he podido entrenar al máximo sin molestias y sin preocupaciones.

Por otro lado, como comentaba al inicio, soy un competidor nato, así que el segundo Ironman lo iba a preparar en condiciones y a conciencia. Es por esto que a final del 2014 empecé un nuevo camino en las filas del Club Tri5U bajo las órdenes de Josh Ricart. El objetivo principal del club era el Ironman de Niza, pero ya no quedaban plazas, por lo que el elegido fue el Triathlon Vitoria de Larga Distancia, ya que me habían hablado maravillas de él.

Muchos han sido los entrenos con estos pedazo de deportistas y pedazo de personas, sin ellos el camino hubiera sido mucho más difícil y sobretodo, más aburrido! Porque otra cosa no, pero risas hay siempre con ellos/as. Gracias chicos/as!

No voy a contar como han sido los 6 meses de preparación, solo diré que todo el esfuerzo y sacrificio han merecido la pena. El día se acercaba y en los días previos mis piernas estaban machacadas de la gran carga de entreno del último mes, pero aun así seguía el planning del míster al pie de la letra, el experto es él, no yo.

Llegó el viernes previo a la prueba, donde tocaba preparar minuciosamente todo el material con el que íbamos a partir el sábado bien temprano mis padres y yo. Lo reviso mil millones de veces para corroborar que no me dejo nada y a las 4:30 del sábado suena el despertador para marchar rumbo Vitoria-Gasteiz. Viaje muy ameno y rápido en el que llego con tiempo de sobra para pasar por la feria a recoger el dorsal junto con Sergio, David y Pablo, y más tarde acudir al briefing con el gran Marçal. En este nos indican que cabe la posibilidad de que tengamos que nadar sin neopreno, la gente se “asusta” mientras yo pienso en que no tendría que ponérmelo antes de competir, que es una de las cosas que mas “por culo” me da, total si es sin neopreno, todos estaremos en las mismas condiciones.

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Por la tarde tocaría dejar la bike y las bolsas en los correspondientes boxes, la T1 en el lago Landa y la T2 en el centro de Vitoria, pero no sin antes revisar de nuevo todo el material. En este punto cabe destacar la exigencia de los jueces a la hora de revisar el material, cosa que me parece totalmente acertada y correcta para evitar imprevistos en carrera, chapo!

Cena con carga de hidratos y a la cama temprano, pero sin poder conciliar el sueño hasta pasada la 1 de la madrugada. Estaba muy nervioso, quizás más que de costumbre antes de competir, ya me lo llevaba diciendo mi madre todo el día. Suena el despertador a las 4:45 y a los 5 minutos mi padre pica a la puerta de la habitación, él también estaba nervioso y me acompañó desde el desayuno hasta que subí al autobús, como si de un niño en su primer día de colegio se tratara, y sinceramente en ese momento me hacía falta porque el ritual mañanero no estaba siguiendo su cauce. No había desayunado lo habitual porque en el hotel no había, y lo más importante, no había pasado por el wc y para más inri ya me había enchufado un Fortsec.

Llegando al lago vuelvo a intentarlo sin suerte, dándole vueltas a la cabeza acabo de preparar las bolsas y la bike. Una vez todo listo, solo me faltaba enfundarme el neopreno ya que la temperatura del agua era de 21,5 grados, pero como soy un cabezón, vuelvo al wc y lo celebro como si de un triunfo se tratara. Lo siento, pero para mi esto es uno de los puntos más clave antes de competir y si no lo hago, voy con mal presentimiento desde el inicio de la carrera.

Con el neopreno puesto y calentando con las gomas veo a mis padres, que me dan un subidón de felicidad y me ayudan a reducir los nervios. En este punto me gustaría añadir que era el único triatleta que estaba calentando con las gomas al estilo Leo Armentano, la gente me miraba muy raro, pero yo a lo mío porque sé que me va genial hacerlo.

 

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Salen las chicas, salen los chicos de Half y nos llaman a los chicos de Full a la línea de salida. Intento situarme en la parte delantera a la derecha del todo ya que las boyas había que dejarlas a la izquierda y con 1000 tíos entrando a la vez, quería evitar lo máximo posible entrar en batallas. Empieza la cuenta atrás y el corazón se acelera hasta que suena la bozina! Corro como un poseso hasta la orilla del lago intentando ganar alguna posición y aquí empieza el sector con el que más disfruto, pero esta vez no iba a ser así, o por lo menos los primeros 800 metros. Patadas, codazos, puñetazos, agarrones…intentando buscar un hueco y nadando fuerte para evitar la muchedumbre me entra ansiedad y empiezo a hiperventilar hasta que me digo “Arbe calma!”, miro el Garmin y veo que van 380 metros a ritmo medio de 1:23 min/100m, así que empiezo a reducir y a adaptarme a un ritmo más cómodo. Todo el camino hasta la primera boya de giro llevo a un “notas” que no para de agarrarme y tocarme los pies por mucho que yo me desvíe de mi trayectoria intentando evitarlo, hasta que le solté un par de acoces. Lo siento, lo había intentado por las buenas…

 

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Acaba la primera vuelta y sorprendentemente había tocado todas y cada una de las boyas con el brazo izquierdo, no me estaba desviando! Bien! Pero al mirar el Garmin veo pisando la alfombra llevo 2070 m en 32 min. Corro los 30 metros hasta volver a entrar al agua y afrontamos la segunda vuelta con más tranquilidad y con el grupo más estirado, por lo que pude nadar más cómodo y al ritmo previsto. Por el 3800 paso en 1:03h, pero aún quedaban casi 400 metros más, no me desánimo y sigo apretando hasta la orilla. Total del sector 1:09h, no estaba en lo previsto, pero ahora ya era agua pasada y nunca mejor dicho, así que a por la bike.

 

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Transición decente, ni rápida ni lenta, y una vez subido en la bike me concentro en los 182 km distribuidos en 2 vueltas de 70 km más una de 42 km. Al no haber hecho el recorrido anteriormente, la primera vuelta me la tomo con calma y estudiando cada punto para poder hacer mejor la segunda, aun así, me sale una media de 33 km/h. El circuito es impresionante y el ambiente espectacular. Disfruto mucho en la bike, es un sector que cada vez se me está dando mejor. Con la primera vuelta completada y siguiendo una buena alimentación me pongo al lio con la segunda vuelta de 70 km, en la que me ocurren cosas que me bajan un poco los ánimos, pierdo un bidón sin darme cuenta y el otro estaba vacío, así que me trago la pastilla de sal con la propia saliva, me empieza a doler el culo, se levanta un aire sin dirección continua que no deja avanzar con regularidad, las fuerzas empezaban a bajar, para colmo me empiezan a adelantar grupetas de 20-25 triatletas a los cuales les dejo pasar, yo no soy un tramposo…Ahora viene una de las anécdotas del triatlón, para subirme los ánimos me abro mi paquete de Chips Ahoy! y empiezo a comer hasta que llevo medio paquete y paro, sí, soy un gula, y qué? A los pocos minutos noto un subidón que me hace volver a recuperar la chispa encima de la bicicleta y sigo fuerte luchando contra el viento y adelantando a esas grupetas que me habían pasado, pero pedaleando con cabeza y conservando piernas para la maratón. Entrando a Vitoria la gente se había echado a la calle y la llegada es increíble, casi saltando, le dejo la bicicleta al voluntario y miro el crono, 5:34h en un sector que no había sido fácil por el viento y por el circuito rompe piernas que presenta esta prueba, así que contento del resultado.

 

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Afronto la segunda transición corriendo muy rápido por la alfombra, donde me chilla mi madre que había sufrido mucho (la conozco) y saliendo de boxes también rápido para comprobar como estaban las piernas después del tute de bicicleta. Estan genial! Así que los primeros km los hago a buen ritmo para luego aflojar y ser constante buscando una maratón en sub 4 horas. El run es mi peor sector, pero este año he mejorado muchísimo y corro con más confianza de la habitual por las calles de Vitoria. Primera y segunda vuelta casi clavadas con 54 min los 10,5 km sin pararme en los avituallamientos. Paso por al lado de meta y veo como entra el segundo clasificado, ya van 8:45 horas compitiendo, y en ese momento me digo que el sub 11h lo tengo a tiro si mantengo ese ritmo, pero el gemelo izquierdo empieza a darme avisos y aún quedan 21 km. Cambio un poco la manera de correr para evitar la temida rampa y me tomo un par de pastillas de sal, más psicológicas que otra cosa, porque la alimentación la había llevado al dedillo. Durante la tercera vuelta coincido con gente conocida, con triatletas andando, vomitando, tirados en el suelo literalmente,… y es aquí donde me doy cuenta de la dureza que tiene esta prueba. Hago una parada estratégica para hacer la primera y única meada del Ironman, no aguantaba más! Iba persiguiendo a la tercera mujer durante varios km y no quería perder esa buena “liebre”. Vuelvo a ver a mis padres en el km 6 y 8 de cada vuelta, situados estratégicamente y respondiendo a sus preguntas con un: estoy bien! Genial! Ellos me animan, me traspasaban mensajes que les iban llegando desde la distancia, como el de mis machotes #imheart, me daban alas que duraban varios centenares de metros. Se les veía muy contentos y disfrutando ya que mi cara y mis ánimos eran totalmente opuestos a los de mi primer Ironman. En este estaba pasándolo en grande!

 

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Entro a la última vuelta, miro de reojo el arco de meta y le digo “Ahora vengo a por ti!”. El gemelo seguía dando guerra y el ritmo había bajado un poco, pero solo quedaban 10,5 km. Quiero disfrutar de esta última vuelta, animo a muchos compañeros con gritos y aplausos, menos a Marçal que no lo he visto en toda la prueba, cosa que me preocupaba por si le había pasado algo, incluso le cuento un chiste a una voluntaria que iba en bicicleta y hasta bailo por los puntos donde había música, estaba feliz y se notaba! Todo estaba saliendo según lo previsto. En el penúltimo avituallamiento me meto casi entero en la piscina que habían puesto para combatir el abrasador sol del norte y ando para hacer la última ingesta sólida, en la que una voluntaria me dice que llevo un collar muy bonito, al que le respondo cogiéndolo con fuerza: Pues claro que es bonito! Es de mi abuelo! Jijiji!

Km 38 veo a mi padre y me choca la mano con mucha fuerza para que notase su mensaje de orgullo paterno, pero el orgullo es mío por ser su hijo y le digo “Corre a la meta que me quedan 4 km!”. Disfruto del último km y medio que lleva hasta meta ya que hay un ambientazo y la gente no para de decir “Aupa Alberto”, no sé cuantas veces escuché esto el domingo, pero esta gente tiene algo especial. Los metros finales busco a mi madre hasta que la encuentro a escasos 15 metros de meta y me da la bandera con la que crucé el arco de meta, era la bandera de #IMHEART, la bandera que representa el esfuerzo, las ganas, el sacrificio, el compañerismo, el corazón, la bondad, la amistad,…en resumen, la SOLIDARIDAD!

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Lo había vuelto a lograr! Mi segundo triatlón de larga distancia y además en 10:48 horas! La alegría es descomunal y corro a buscar mi medalla para compartirla con mis padres, ellos también habían hecho otro Ironman y entre abrazos y besos mi cabeza se acuerda de todo lo que había costado conseguir esto y de que no había ningún momento de estos 6 meses anteriores, por muy duros que hayan sido, que los ha habido, que igualen estos instantes.

Para acabar con la crónica, que se me ha ido de las manos, quiero agradecer a todos los que siempre estáis ahí y que estuvisteis pendiente de mi el domingo, en especial a mi familia, a #IMHeart y al Club Tri5U, muchas gracias a todas y todos por los ánimos, las felicitaciones y como digo siempre: Señores! Señoras! ESTO VA POR USTEDES!!!

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